Sobre lectores de ebooks

Estuve considerando lo de comprarme un Kindle, ya que un amigo me contó que compró uno en Amazon para regalarlo y le fue entregado bastante rápido. Pero al leer las especificaciones me enteré de que no acepta la lectura del formato EPUB, en el que están disponibles varios libros electrónicos disponibles en varias tiendas en línea. Es obvio que esa compañía busca que los usuarios compren en su propia tienda, pero he visto que los precios son elevados y se necesita tarjeta de crédito para realizar las compras.

No me gustó la idea. Para comprar en la iTunes Store se puede comprar las fichas de regalo y no es obligatorio tener tarjeta de crédito, y hay otros portales de venta de ebooks que aceptan pagos con PäyPal. Sobra decir que ambas opciones son más accesibles para mí que lo de quedarme atado a Amazon.

Por lo tanto, tal vez me valga el quedarme usando el iPod Touch como lector de libros, dado que la opción que me quedaría sería la de comprar un iPad, pero están muy caros todavía.

Sobre el 21 de diciembre, el embuste y la reacción de la gente

Uno siempre desea que no ocurran desgracias como catástrofes naturales, o accidentes en los que la gente salga lastimada o pierda la vida. Pero no queda más que en eso, en un mero anhelo que, por más que uno quisiera, no tiene ni relación ni efecto sobre el mundo exterior.

En cuestión de desastres naturales en realidad no podemos saber cuando van a ocurrir. Pienso en particular en los terremotos, que se pueden dar con frecuencia pero que desconocemos exactamente cuando se irán a suscitar.

Dada esa naturaleza azarosa es posible que algún evento de la naturaleza pueda ocurrir en cualquier día, sin que eso tenga relación alguna con lo que digamos o dejemos de decir o pensar. Por eso estaba pensando en que inoportuno sería que por mera casualidad temblara precisamente el día 21 de diciembre de 2012, elegido por embusteros como pretexto para lucrar y crear incertidumbre de paso. Eso de las “profecías mayas” es un cuento, pero no faltará quien lo crea, aún sea como una posibilidad remota. Y si se presentara, por decir algo, un sismo durante el próximo viernes 21, podría suscitarse temor y algunos conatos de pánico.

Sería una desafortunada coincidencia.

Televisa esconde los programas de calidad

Quizás ya lo he mencionado en otro lugar pero Televisa tiende a poner en sus horarios estelares cada bodrio populachero y esconde programas exitosos y críticamente aclamados en los horarios de la madrugada.

Por ejemplo, acabo de ver hace un rato un comercial de algo llamado Los Héroes del Norte que cuenta con un estilo de comedia de apariencia basta y estridente, mientras estaba una transmisión de un episodio de la 5a. temporada de The Office, ese portento de la improvisación humorística.

En otras ocasiones han puesto series igual de relevantes en estos espacios de la parrilla programática ocupados habitualmente por infomerciales o por las barras de colores…

Esa televisión diurna, que podría incluir buena parte de estos menospreciados shows, está estancada desde hace un buen rato por repeticiones de Malcolm In The Middle, iCarly y otros más que ya han sido cancelados, algunos hace varios años ya.

Con este frío de los diez mil ¿demonios?

A mí al menos me entra de veras un desgano que no se me pasa casi con nada. Muy poco me pone de entusiasmo por estas fechas. Al menos tengo la oportunidad de actualizar este sitio para pasar el rato, y hay otros lugares en la red que visitar, pero por lo demás lo de andar en la calle me parece aún menos antojadizo de lo habitual, ya poco de por sí.