Cambio de planes

Al final de cuentas ya ni aproveché las ofertas ni conseguí nuevo equipo de cómputo. He debido en cambio tomar las cosas con calma por un rato en esas cuestiones, mientras no sea estrictamente necesario hacer semejante renovación. Se ha desacelerado un tanto mi interés incluso. Mientras tanto, a tratar de exprimir un poco más las máquinas con que ya cuento.

Menos mal que el equipo fallón que ya no me anduvo bien con Arch ha encontrado una segunda oportunidad con Debian. Se trata a final de cuentas de buscar la herramienta adecuada para la situación. No voy a negar que sería una buena cosa la de estrenar gadgets o portátil, pero el momento no es el adecuado.

Comprar una laptop o qué

Aún ando viendo si me compro una laptop, una tablet o me quedo igual. La pc portátil sería como respaldo por si la que tengo me fallara, y la tablet tendría como principal utilidad la de servir como lector de libros electrónicos.

En caso de quedarme con el equipo que tengo corro el riesgo de quedarme sin equipo ante una probable falla de la computadora, y en todo caso ya me quedaré desactualizado 2 OS atrás, lo cual puede ser un problema si es que ya no se puede instalar nuevas versiones de algún programa que tenga en Vista.

Y quien sabe si en otra ocasión esté en condiciones de comprar una computadora de manera inmediata.

Sitio en gopher

He creado una cuenta en sdf.org con la finalidad de hacer un sitio en gopher, que ya ha quedado al menos operativo. El mérito es del servidor, que a mí me ha quedado sólo la tarea de agregar el contenido.

No hay ya mucha información sobre como hacer menúes y cosas por el estilo, pero al menos ya he puesto unos archivos a la vista, accesibles ya en la red.

No se si tenga utilidad alguna o no, pero es un interesante experimento.

Por supuesto que hay ya un vínculo hacia esta bitácora desde ahí.

La dirección de ese espacio en gopher es:

gopher://sdf.org/1/users/danielo

Disfrútenlo, si pueden. Se necesita ya sea un plugin que sólo trabaja en los navegadores de Mozilla (o una versión vieja de los mismos, ya dado el caso), o aplicaciones específicas para Android o iOS, según corresponda.

“Distrito Comedia”: ¿canal “Derbez-Chespirito”?

Hubo un canal de cable en México llamado Clasico TV, que mostraba programas viejos producidos por Televisa (y sus antecesores: Telesistema Mexicano e incluso Televisión Independiente de México). A decir verdad era una muy buena idea, en particular porque daba la oportunidad de que el público se cerciorara por cuenta propia de la calidad y no depender de los comentarios de algún comentarista para evaluarlos. Además, claro, de que era una buena oferta para los nostálgicos.

De entre lo que a mí me toco ver hay varios ejemplos no muy buenos que se ganaron su repetición porque, sospecho, en su elenco contaban con alguno de esos poderes fácticos de la comedia televisiva, tales como Eugenio Derbez, Jorge Ortiz de Pinedo o el Chespirito aquel. No necesariamente eran de lo mejor.

Hay otros programas que fueron para mí agradables sorpresas, y algunos más que son objeto de curiosidad para cualquier aficionado: La Carabina de Ambrosio, Ensalada de Locos y otros títulos semejantes. En ocasiones me han parecido más graciosos estas añejas emisiones que mucho de lo que se produce en Televisa al día de hoy, lo cual es más bien vergonzoso si se piensa. Décadas se han perdido en cuestión de risas.

Por desgracia, aquella buena idea fue abandonada hace no muchas semanas, y se transformó dicha señal en algo denominado “Distrito Comedia”. Su programación consiste en, cómo no, producciones de Chespirito, Eugenio Derbez y Jorge Ortiz de Pinedo. Tal pareciera que estos jefazos se hubieran repartido el mercado en una junta efectuada en algún sótano mal iluminado y lleno de humo y olor a whisky.

La señal debiera llamarse, sin cambiar sus siglas, “Derbez-Chespirito”.

Al menos por lo que a mí respecta no volveré a sintonizar aquel canal.

Suzanne Vega y John Belushi

El Solitude Standing de Suzanne Vega es uno de mis discos favoritos. De siempre. Lo he escuchado y me gusta la manera en la que esta compositora se pone a narrar lo que va observando en varios de sus temas.

Este disco dio un éxito de las listas de popularidad: “Luka” es hasta la fecha uno de esos elementos constantes en la programación de cualquier estación de las que tienen como público al “adulto contemporáneo” en vía directa al segmento de los “oldies”, literal y figuradamente. Una pieza que describe desapasionadamente el abuso intrafamiliar, ni más ni menos: el público o tiene sensibilidades misteriosas o no le puso tanta atención a la letra.

Otra es la historia de “Tom’s Diner”. Está acreditada a D.N.A., quienes samplearon la pista 1 de este álbum, originalmente una pieza a capella que data de 1981, de la época en la que Suzanne tocaba en pequeños espacios de la ciudad de Nueva York, y que en manos de distinta habilidad pasó a las pistas de baile de la época house, lo cual es un extraño mérito para esta autora.

Precisamente es en esta pieza en la que encuentro una pizca de esnobismo bastante desconcertante. La letra de “Tom’s…” contiene una frase en la que se refiere a la nota de prensa en algún diario que anuncia la muerte de un actor del que la narradora “nunca había oído”. Según lo que se dice en la Wikipedia, dicho actor ignoto para Vega es John “Jake Blues” Belushi.

John Belushi. Me resulta dudoso que el integrante del elenco de Saturday Night Live pudiera pasar desapercibido para cualquiera en una época en la que dicho programa y este kamikaze de la vida y la comedia eran de lo más relevante en el entretenimiento estadounidense. Si hasta ese programa se produce en la propia Nueva York, conste.

Pudiera ser que Suzanne Vega se haya querido hacer la interesante. O de veras era capaz de lograr el mayor de los aislamientos respecto de los medios masivos. Tal vez estaba muy muy ocupada los sábados, y no le gustan las escenas de persecuciones automovilísticas en el cine y pasó de ver Los Hermanos Caradura.

De lo que estoy seguro es que es una persona talentosa y culta, capaz de grabar un extraordinario álbum.

Les recomiendo ampliamente Solitude Standing. Hasta John Belushi aparece como extra ahí.

Chespirito y Los Supergenios de la Mesa Cuadrada

El otro día me puse a ver en Youtube unos videos del programa que Chespirito, María Antonieta de las Nieves, Ramón Valdez y Rubén Aguirre protagonizaban en el canal 8 (entonces propiedad de TIM) hacia finales de los años 60s. Su título era Los Supergenios de la mesa cuadrada y se componía de muchos chistes de variable duración, la mayotía de ellos muy cortos, formato muy usado en aquella época en programas tales como Laugh In. Como curiosidad fue en esta emisión en la que se presentó el personaje de El Chapulín Colorado y, según tengo entendido, también El Chavo del 8, que lleva ese número por el canal en que se transmitía (luego se hizo una explicación distinta de dicho nombre, después de la fusión de TIM con Telesistema Mexicano que dio paso a Televisa: el número es el del apartamento en el que vive el personajillo aquel).

A pesar de que ya desde entonces se anunciaba a Gómez Bolaños como un “supercomediante”, he de participarles que el talento de este señor no estaba a la altura de aquel adjetivo. ¡Qué va! Estamos ante un programa desigual, con momentos simpaticones de sus actores, en particular de María Antonieta (se le llamaba en dicha emisión “La Mocosha Peshosha”, vale mencionar), que manejaba eficientemente el tono de farsa que dicha comedia televisiva empleaba.

¿Saben cuál creo era el punto más flojo de aquella producción de Sergio Peña? El trabajo de los escritores, con Bolaños a la cabeza, precisamente. No cabe duda que la fama no es sinónimo de gran capacidad, pero a fuerza de repetir que un señor tiene enormes cualidades al paso de varias décadas habrá quienes las den por ciertas, existan o no. Y creo que éstas, en este caso, son bastante dudosas.

En lo que respecta a su humor, no me ha parecido tan gracioso. Otros shows contemporáneos, como Silvia y Enrique, Los Polivoces o Ensalada de Locos sin duda salen mejor librados en términos de carcajadas por emisión.

En cuestiones del Halloween y el Día de muertos

Cuando era niño era muy común oír en diversos medios diversas expresiones en contra de la celebración del Halloween. Incluso en las escuelas oficiales era frecuente oír el discurso de que esa fiesta era “extranjerizante” y ajena a “nuestras” tradiciones. Se invitaba a que se pusiera ofrendas en los altares a los muertos que son tradicionales en México, e incluso se hacía los propios en tales centros educativos.

No se si continúe esa tendencia, aunque creo que así es.

La fiesta de Halloween es más popular entre los jóvenes por una simple y obvia razón: es divertida. Sirve de pretexto para bailar y echar relajo, y es la elección que cualquier adolescente habría de escoger.

La costumbre de ir a pedir dinero en las noches del 1 y 2 de noviembre ya es una muestra de como se ha combinado la costumbre del Halloween con la de los muertos: los niños andan por las calles con disfraces y su calabaza de plástico, pero siguen clamando “no me da para mi calaverita”.

Esto considero no es malo ni desastroso para nada. Las costumbres populares van cambiando y eso no nos hace menos ni menos “mexicanos” ni más “gringos”.

¿Cómo no entender que la gente busque un motivo para el entretenimiento en vez de soportar la solemne carga de ir a un cementerio, aún sea por honrar la memoria de los ya fallecidos?

Yo veo en esto más bien una muestra de como la sociedad contemporánea se ha ido secularizando aceleradamente. No olvidemos los elementos religiosos que acompañan a estas fiestas, que quedan de lado cuando uno va a bailar el Gangman Style vestido de Jack Skellington.